Las motos ganaron la calle, con transgresión a todas las normas, riesgo de muerte para los que las conducen, y tremendo drama al que se ve involucrado en sus alocadas conductas. Los vemos sin casco, zigzagueando entre los autos, pasándolos, con el celular en la mano, por la derecha y cruzando por el frente, muchas veces con dos o tres niños y bebés en sus manos, y luego cruzando semáforos en rojo o haciendo picadas. Esta tremenda conducta no encuentra a ninguna autoridad que ponga orden y castigo a los que transgredan. Pero esto no es lo único; todo el tránsito en Tucumán es la ley del más fuerte y del que se cree dueño de la calle, como por ejemplo los que usan las balizas para estacionar en doble o triple fila. Tienen que aparecer la educación, el respeto y la Ley.

Manuel Cabezón                                   

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